EL MUNDO CAMBIA, LOS PRINCIPIOS NO.
¿Por qué la izquierda?
Bajo el riesgo de parecer un discurso trasnochado, y contracorriente en un mundo “globalizado” de tecnología de “punta”, bautizado ya como “aldea global” y perteneciente, en usufructo, al “gran capital” y acusándome, eso sí, de romántico, este ensayo pretende contestar una pregunta que a lo largo de los años, con esa inocencia casi infantil y después de escuchar alguna de mis clases de historia en la secundaria me hacen algunos alumnos: -Entonces, Maestro, ¿Ud. Es de Izquierda?
El reto de asumir una postura en este sentido es la congruencia. Por esta razón es muy fácil y cómodo para muchas personas la indefinición, la indeterminación o la vaguedad al expresar preferencias políticas u opiniones. Pero para una persona que se dedica a la docencia. Que de alguna manera somos líderes de opinión dentro del aula escolar, esto de definirse, de expresar mi forma de pensar, tiene, más bien, un sentido de honestidad.
MAESTRO FRENTE A GRUPO
El ser un soldado de este enorme ejército magisterial y sobretodo de un país todavía tercermundista, si es que el término todavía nos lo permiten (hoy, a los países como el nuestro, se les llama con ese eufemismo de “en vías de desarrollo”), compromete.
Y digo “un soldado” porque somos los que estamos al frente de batalla. Maestro frente a grupo. Al frente de la lidia diaria con la materia prima que son los adolescentes en una época en la que los medios masivos de comunicación nos bombardean con su afán consumista y entreguista, con una infinidad de distractores modernos que roban la atención de los adolescentes como los aparatos electrónicos de juegos interactivos, las pantallas de TV, la TV por cable, los teléfonos celulares, los MP3 y los ipods, etc. La lectura en nuestros adolescentes a quedado casi en desuso; y en donde, paradójicamente, predomina la pobreza y la miseria. En este mundo globalizado con desigualdades enormes. Acordémonos también que el afán consumista de las últimas décadas ha traído la sobreproducción de lo desechable, lo que en parte ha contribuido al deterioro del medio ambiente y a su vez al cambio climático. En fin.
Un compromiso que he tenido siempre con mis alumnos aún lo jóvenes que éstos sean, y aún –permítaseme la queja- las actuales generaciones cada vez más alejadas de corrientes de pensamientos ajenos al gran capital, cosa que no es culpa de estas generaciones, si se quiere, en parte de los programas de estudio, sino de los encargados de elaborar los programas de estudio y lo expresado anteriormente, ha sido la expresión libre de las ideas y mi punto de vista acerca de hechos históricos y de mi forma de ver al mundo.
LA GOTA EN EL DESIERTO
Y si alguien tratara de acusarme de influenciar en las conciencias de los alumnos yo le preguntaría: ¿no es infinitamente mayor la influencia de nuestro actual mundo globalizado y consumista en las mentes y en las conciencias de todas las personas? No teman, soy una gota en el desierto.
Pero en realidad, no hay de qué temer. Los actuales programas de estudio están diseñados de tal manera que hacen perderse en un inmenso mar algunos contenidos que en otras épocas fueron muy importantes para entender las diferencias económicas abismales ente países y dentro de los mismos países donde pareciera haber dos mundos: el de los que tienen mucho y el de los que no tienen nada. No me atrevería, a estas alturas, a discutir el contenido de los planes y programas de historia de educación secundaria de la secretaría de educación pública. En primero, por no ser éste el objetivo de este trabajo y en segundo por ser un esfuerzo harto inútil. Estos planes y programas son elaborados en oficinas de lujosos edificios por personajes que poco conocen de la realidad dentro de un aula de alguna comunidad lejana. Pero siempre obedeciendo a los dictados de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) dependiente del FMI (Fondo Monetario Internacional).
¿CATEDRÁTICOS?
Además, los maestros de nivel básico ya no damos cátedra. Durante algún tiempo hasta se nos llamó catedráticos, por la manera en la que debíamos abordar los temas o contenidos en las clases. Había que tener la elocuencia al hablar y la inspiración del conocimiento total. Hoy día, y después de muchos años, como teóricos y teorías educativas han existido, se ha comprobado que el aprendizaje va de la mano con la madurez física y biológica del individuo (por decirlo de alguna manera breve) de tal suerte que han surgido nuevas teorías como el constructivismo y el aprendizaje por competencias. Así las cosas, actualmente se quiere que seamos algo así como “técnicos educativos” o “instructores educacionales”.
EL PRINCIPIO Y LOS PRINCIPIOS
Sea lo que fuere, lo cierto es, que en la vida hay que definirse. Todas las personas a lo largo de nuestra vida nos vamos formando o nutriendo de ideas, según nuestras propias circunstancias. Influyen en nosotros numerosas razones como pueden ser: el lugar donde nacimos, donde crecimos, las primeras historias o relatos que escuchamos en nuestra niñez; sin duda, la influencia de nuestros padres y el entorno familiar, los primeros libros que leemos, etc. Así, cuando vamos creciendo, en las escuelas donde estudiamos, algunos maestros nos van dejando enseñanzas que nos marcan. Ya para la juventud, todas esas ideas se convierten en ideales que no son otra cosa más que el conjunto de pensamientos o creencias que poseemos. Estas ideas o creencias, estos ideales, pueden ir cambiando o bien, hacerse sólidos según nuestras nuevas experiencias de vida y la forma como vamos viendo al mundo. En realidad es algo muy común: nuestro sentido del bien y del mal, de la bondad y la maldad o sea nuestra percepción de lo que está bien y de lo que está mal. Tiene que ver también con nuestro discernimiento de lo que es justo y de lo que es injusto. De nuestro sentido de justicia, de nuestra noción de igualdad, de legalidad, de fraternidad de solidaridad, etc. Todos estos valores o patrones de conducta se van forjando a lo largo de nuestra vida y dan sentido a nuestra forma de pensar y de ser.
CHANGING WORLD
Yo, me acuerdo muy bien, mi padre me contaba que cuando estudiaba la educación primaria, allá por los años 1935-1940 del siglo pasado, cantaban, todos los días, aquel Himno oficial de los trabajadores del mundo llamado La internacional, L'Internationale en francés, su nombre original. Esta canción, famosa en aquella época, fue adoptada por los partidos comunistas, socialistas y hasta por los anarquistas. Esto se entiende porque durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas (1934-1940), se incluye, por primera vez en Latinoamérica, el término educación socialista. Es, sin duda, una influencia que marcó a las personas de aquella generación, sin embargo, en el caso de mi padre, su percepción acerca de la izquierda cambia cuando, siendo su familia propietaria de un pequeño negocio, un molino de maíz y una tienda, se percata que las leyes de aquella época protegían de tal manera al trabajador o empleado, que por alguna denuncia de agravio a aquellos, bien podrían quedarse hasta con el negocio como forma de resarcir los daños. Esto lo veía él como una injusticia toda vez que la familia no era la rica propietaria de un gran negocio, sino más bien, todos eran trabajadores dueños de los medios de producción.
En el devenir de la historia han existido diferentes formas de organización de los pueblos. Las primeras culturas o civilizaciones adoptaron el sistema comunal para su organización social y económica. Después, algo cambió. Y es aquí donde radica la importancia de lo que debemos entender: El cambio. Las sociedades através del tiempo han ido cambiando, se han ido transformando. Y a cada generación o grupo de generaciones y en diferentes partes del mundo y de diferentes culturas le ha tocado vivir condiciones propias de su tiempo. Desde la primitiva época del trueque, la invención del dinero, el feudalismo, el mercantilismo, el liberalismo, socialismo, comunismo, capitalismo, etc. Han sido situaciones enmarcadas en espacios y tiempos propios y diferentes.
EL CAPITAL DE KARL MARX
Allá por el año de 1818 nace el intelectual y militante comunista alemán de origen judío llamado Karl Heinrich Marx. Conocido como Carlos Marx, es considerado como el padre del socialismo científico. En su libro, y su máxima obra, El capital, pretende demostrar que es el capital el que domina y condiciona el funcionamiento de la sociedad moderna. Hace una minuciosa descripción de las relaciones entre las clases sociales llamadas proletariado y burguesía. Ambas antagónicas e irreconciliables, bastarían para ser capaces de polarizar al mundo. De dividirlo en el mundo socialista y el mundo capitalista. Detonando la llamada guerra fría en una loca carrera de ambas corrientes por dominar al mundo. Los años noventa serían el freno y el cambio.
RERUM NUVARUM
Ya la misma Iglesia Católica, dándose cuenta de la situación de los obreros europeos y de otros continentes, promulga la famosa encíclica llamada “rerum novarum” que significa “de las cosas nuevas”. Es, de esta manera, la primera acción de la iglesia a favor de las causas sociales. Puesto que se refería a las condiciones injustas de las clases trabajadoras. La encíclica elaborada por el Papa León XIII en 1891, dejaba patente su apoyo al derecho laboral de formar uniones o sindicatos para defender sus derechos pero con la condición de no aliarse al marxismo, puesto que también defendía el derecho a la propiedad privada. Era ya muy alarmante la desigualdad para que la iglesia católica se atreva a elaborar una encíclica que fue la carta de fundación de la democracia cristiana y dio pie la doctrina social de la iglesia. Vuelve la vista ésta, a la realidad económica y social y sacada nada más y nada menos que del mismísimo evangelio. Sí, de la concepción cristiana de la vida.
LA DEFINICIÓN DE IZQUIERDA
Fue en la época de la Revolución Francesa, en el siglo XVII, donde se utilizó, por primera vez, los términos de Izquierda y derecha. Cuando se celebró la Asamblea nacional, ésta se dividió en dos grupos que pertenecían a la burguesía, los girondinos, empresarios y grandes comerciantes que integraban la gran burguesía, quienes habían alcanzado gran prestigio y temían perder sus privilegios por los movimientos populares y el otro grupo, era el de los jacobinos, que estaba integrado por profesionales y pequeños propietarios que querían abolir la monarquía y proclamar una República Democrática con derecho a voto para todas las clases sociales. Los Girondinos se sentaban a la derecha y los jacobinos a la izquierda.
Actualmente el concepto de izquierda política o socialista se refiere al consiente colectivo que considera prioritario el progresismo y la consecución de la igualdad social por medio de los derechos colectivos (sociales) denominados derechos civiles, frente a intereses netamente individuales (privados) y a una visión tradicional de la sociedad, representados por la derecha política. En general, tiende a defender una sociedad laica, progresista, igualitaria e intercultural. En función del equilibrio entre todos estos factores, la izquierda política se divide en un sin número de ramas ideológicas.
El significado de progresista se entiende en el sentido del término ideológico que agrupa doctrinas filosóficas, éticas y políticas identificadas con el pensamiento de izquierda entendida como los principios ilustrados en los que se basó la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad. Se puede decir que en lo económico se refiere a lo igualitario, de grandes rasgos socialistas pero no necesariamente marxista. El progresista actual defiende nuevos tipos de libertades como las ligadas a la identidad sexual (feminismo, derechos de los homosexuales), el aborto, así como la defensa de la tierra y los derechos de los animales en el ámbito del ecologismo; y otras tradicionales, como el laicismo. Es tolerante con la diversidad religiosa y la inmigración.
En este sentido, los ciudadanos de izquierda, progresistas, francos y honestos, hemos sido testigos de la gran división de las izquierdas en México. Siendo éste uno de los mayores problemas que hemos enfrentado en los últimos tiempos.
ESPERANZA INÚTIL
La fría mañana del sábado primero de enero de 1994, México despertó con una noticia que impactó de diferente manera a mucha gente. Un grupo de hombres uniformados y con pasamontañas, haciéndose llamar Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN sus siglas) lanza una ofensiva militar al ejército mexicano en uno de los estados con mayor desigualdad ancestral y con un importante número de grupos indígenas con usos y costumbres a veces también diferentes entre ellos mismos. A la cabeza un hombre que se hizo llamar “Subcomandante Marcos” y la razón del levantamiento en armas era: democracia, libertad, tierra, pan y justicia para los indígenas. Marcos, en su ideario, se dice y se desdice: Primero que no era marxista, luego, que siempre sí admira a Marx y al escritor mexicano Carlos Monsiváis, pero en su vestimenta imita a Ernesto “Che” Guevara, el mítico y auténtico guerrillero. Lo cierto es que Marcos llegó a Chiapas, años atrás, luego de haber militado en las Fuerzas de Liberación Nacional, cuya ideología era Maoísta. Impactó de manera grata a la izquierda de todo el mundo, importantes intelectuales de la izquierda nacional e internacional apoyaron el movimiento, preocupó a Derechistas y Derechosos nacionales. Lo que sucedió después se puede decir que fue una “comedia de enredos”: Marcos sentó a muchos personajes de la política e intelectuales también. Hizo y deshizo con ellos en los famosos acuerdos de San Andrés Larráinzar en los que nunca llegaron a acuerdos. Insultó y se burló de mucha gente. Yo recuerdo la vez que, aprovechando su posición, maltrató al Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, quien había ido hasta él para ofrecerle colaborar en su causa. Después, se sabría su identidad: Rafael Sebastián Guillén Vicente, hijo de inmigrantes españoles, nacido en Tampico Tamaulipas en 1957; ex estudiante de la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y maestro de la Universidad Autónoma Metropolitana UAM. En 2006 realizó una gira nacional, acompañado y cuidado por la Policía Federal y hasta por el ejército al que la había declarado la guerra; parecía circo. Además despotricó contra todos los candidatos, hasta los de la izquierda. No dejó títere con cabeza. Pasó con más “pena que gloria”. Como escritor, mis respetos. Yo me pregunto: ¿no hubiera sido ésta la gran oportunidad de la izquierda en México?, ¿por qué razón Marcos tiró duro contra la izquierda nacional? Ya sé que no todos los de la izquierda de esa época eran lo “máximo”, pero, por qué perder esa oportunidad. No dijo nada cuando el PRI perdió la presidencia (Bueno, su una de sus demandas era acabar con el PRI-Gobierno) y se complació cuando se le entregó a la Derecha de Fox. A la luz de los años, pareciera que Marcos ayudó a la derecha en México para tomar el poder. Lástima, oportunidad perdida. Esperanza inútil.
EL SOCIALISMO REALMENTE EXISTENTE
Durante los años noventas se empezó a manejar el término “socialismo realmente existente” para dar a conocer la situación real que existía en la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y otros países socialistas, al respecto el escritor Jorge Gómez Barata nos dice en un artículo publicado en el periódico Por Esto en febrero de este año:
“Para la izquierda ideológica, doctrinariamente marxista-leninista, los años noventa marcaron el fin de las ilusiones. El socialismo real colapsó por inviable y la Unión Soviética dejó de existir por razones parecidas. El imperialismo norteamericano quedó como un solo hombre en el ring. Se abrió el juego.
En 1917, los bolcheviques habían tomado el poder en Rusia para poner fin al capitalismo y construir una sociedad en la cual la vigencia del mercado y la ley del valor fueran reguladas por la propiedad social y la economía centralmente planificada. En aquel proyecto, la democracia liberal sería reemplazada por una “dictadura del proletariado” y la estructura estatal burguesa por un nuevo sistema político regido por partidos comunistas, presuntamente intérpretes de la ideología proletaria. La intención no se hizo justicia.
Setenta años después, luego de un desempeño tan brillante que en una generación convirtió el vasto y antediluviano imperio de los zares en una de las dos superpotencias mundiales, Mijaíl Gorbachov y Boris Yeltsin, líderes del partido que se había propuesto poner fin al capitalismo, asumieron la defensa de la economía de mercado y la democracia, poniendo fin al experimento socialista. Tal vez unos tenían razón y otros estaban equivocados; no obstante, prefiero la fórmula acuñada por el profesor Nicolás Ríos: “La verdad es mezcla”.
Existen evidencias históricas de que antes de morir, Lenin tuvo oportunidad de comprender, admitir y tratar de rectificar el error de intentar suprimir administrativamente las relaciones mercantiles, regular la ley del valor y acabar con el dinero, proponiendo un repliegue estratégico que cubrió con el eufemismo de “Nueva Política Económica”. En realidad no había nada nuevo, sino un esfuerzo por restablecer los mecanismos del mercado capitalista y hacerlos cohabitar con un Estado Socialista. Todavía la idea parece interesante.
Debido a la prematura muerte de Lenin y el asalto al poder por Stalin, en lugar de la imaginativa y pragmática fórmula, con tonos autoritarios se avanzó en una dirección contraria que, si bien permitió la edificación industrial del país, el fortalecimiento de su capacidad defensiva y el aumento del nivel de vida del pueblo, acumuló déficit de democracia, participación y de libertad que comprometieron el futuro del proyecto general conduciendo a resultados que en los años noventa quedaron a la vista.”
¿EL FIN DE LA HISTORIA?
¿ALGUIEN SE ACUERDA DE FUKUYAMA?
En 1992 Francis Fukuyama, politólogo gringo de origen japonés, nacido en Chicago en 1952, se hace famoso al publicar su libro llamado The End of History and the Last Man, conocido en español como “El fin de la historia”. Basado en un ensayo escrito algunos años antes, Fukuyama afirma, en su libro, la polémica tesis de que la Historia humana, como lucha de ideologías, ha terminado. El mundo finalmente terminará o se estancará eternamente en una democracia liberal o en el Neoliberalismo impuesto después de la guerra fría. Pero muy corto tiempo ha pasado para desmentir a Fukuyama. La globalización y los estragos que ha causado, el fracaso de las políticas neoliberales, la incapacidad de los gobiernos para acabar con la miseria y la pobreza extrema, hay estadísticas que demuestran que nunca ha habido menos pobreza, como tampoco se había acumulado tanta riqueza en tan pocas manos; Los más beneficiados han sido los países avanzados, y solo algunos de los países en desarrollo;
la ampliación de las desigualdades sociales; El privilegio que tiene el capital sobre el trabajo y la importancia que se le otorga a las relaciones mercantiles, facilitando la concentración de la riqueza en pocas personas en detrimento de la pobreza de muchos; Exalta una concepción del crecimiento, basada en el crecimiento económico materialista, sin tener en cuenta al ser humano social. Llevando a una exclusión de aquello que no tenga valor económico, en donde la exclusión se formaliza como uno de los principales resultados del modelo. Por otra parte la difusión de ideas por televisión y vídeos han ocasionado una evolución revolucionaria. La cultura popular ejerce una presión mucho más poderosa que nunca antes. Los estilos de vestuario, deportes, música, hábitos de comida y actitudes sociales se han transformado en tendencias mundiales incluso los delitos como los referentes a drogas, terrorismo, maltrato de mujeres, fraudes o corrupción trascienden fronteras y han llegado a ser grandes amenazas importadas y exportadas a todos los confines de la tierra. Así, el modelo actual pronto ha demostrado ser ineficiente e ineficaz, haciendo necesario la implementación de un nuevo modelo de cambio que bien podría ser la izquierda. Estoy hablando de la izquierda actual.
CONCLUSIÓN
De esta manera podemos concluir que la izquierda actual, no es aquella que está peleada con el rico o mediano empresario que a base de esfuerzo y trabajo ha logrado levantar su negocio. No es aquella que busca dividir la riqueza de algunos generando la pobreza de todos, no es aquella que busca el totalitarismo, no es aquella que busca callar a sus opositores….
La izquierda actual debe ser aquella en la crean hombres y mujeres bienintencionados, la que busque consensos siempre a favor de las mayorías desprotegidas, la que busca acabar con la miseria y la pobreza extrema, la que respeta la propiedad privada de los bienes y medios de producción obtenidos legítimamente, la que busque la igualdad de oportunidades para todos los Mexicanos y no la igualdad de condiciones. Esta izquierda debe incidir en la solidaridad con los menos favorecidos dentro de la sociedad: sectores populares, trabajadores, ancianos, mujeres en situación de riesgo, minusválidos, etc. Respetar las diferentes culturas y tradiciones, la libertad de culto, ser respetuosa del medio ambiente y de la ecología. Es la izquierda con rostro humano, honesta, fraternal, bienintencionada, justa, solidaria y bondadosa….
AUTOR. PROFR. GENARO IGNACIO CERVERA MARTÍN.
PROGRESO, YUC. MÉXICO. 7 DE abril DE 2010.